Uno de los aspectos más destacados del nuevo sistema educativo es la incorporación en el currículo de las llamadas Líneas Transversales, entre las cuales se encuentra la Educación Ambiental (E.A.).
LA VIDA ESCOLAR Y EDUCACION AMBIENTAL
Organización de un sistema de relaciones con la comunidad.
Desde la transversalidad, la integración de la E.A. en el currículo requiere la elaboración de una perspectiva que considere lo ambiental como un principio didáctico, es decir, como una dimensión que ha de estar siempre presente en la toma de decisiones respecto a cualquier elemento curricular. Esto conlleva la elaboración de un marco teórico de referencia basado en una triple perspectiva:
Por otra parte, el desarrollo de la E.A. requiere contemplar no sólo elementos científicos y tecnológicos, sino también éticos.
Diseño y desarrollo de programas de Educación Ambiental en el centro:
En el ámbito que estamos contemplando, un Programa de E.A. es la exposición general de intenciones, estrategias y acciones que una comunidad educativa desea emprender para desarrollar coherentemente la acción educativa ambiental en su contexto escolar.
Esta implicación del programa en el contexto requiere considerar que es un medio para el aprendizaje y además es un ámbito de vida, por lo que ha de salir al paso de las necesidades reales y los retos que esa comunidad educativa tiene planteados.
El Programa, para que sea viable, ha de ser coherente con los planteamientos recogidos en el Proyecto Educativo de Centro, tanto en lo relativo al análisis del contexto como a las metas que se proponen y a los aspectos organizativos y de funcionamiento.
ESCUELA ECOLOGICA
La modificación del comportamiento que se requiere necesita un ambiente educativo en el medio escolar y extraescolar.
Sugerencias metodológicas, recursos e instrumentos didácticos:
La elección de los métodos, así como los medios, no es algo banal, pues son parte importante del mensaje que captan las personas que aprenden.
El modelo metodológico deseable debería resultar adecuado a los procesos de aprendizaje significativo de alumnos y alumnas, además de permitir abordar, de manera no forzada ni artificiosa, el estudio de las problemáticas ambientales.
Estas características se dan en un modelo de metodología basado en la investigación del alumno o de la alumna (y del profesor o de la profesora), entendida ésta como un proceso de tratamiento de problemas relacionados con el medio ambiente. Todo ello vendrá condicionado por las características del grupo (edad, madurez, perfil cultural, etc.), sus concepciones y las disponibilidades de recursos susceptibles de ser utilizados como fuentes de nuevas informaciones y contraste con las ideas del alumnado.
Estas últimas son determinantes en el proceso y pueden obligar a reformular el problema y / o rediseñar el plan de trabajo puesto en marcha.
El profesor o la profesora, haciendo un uso adecuado de los recursos y las actividades, podrá favorecer la superación de los obstáculos que vayan apareciendo o, en otros casos, ampliar el campo de intereses del alumnado y promover la aparición de conflictos en sus esquemas previos.
Los recursos didácticos disponibles en E.A. son muy variados:
No se puede olvidar, además, que los recursos de Educación Ambiental han de ser coherentes con los principios y objetivos.
Xolido ®
